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Carta de José, el marido de Elena
 

CORNUDO VOLUNTARIO:
"Llegó mi San Martín"

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Elena y yo llevamos treinta años de feliz matrimonio y continúo muy enamorado de ella.   No tenemos hijos  y desde hace al menos diez años vengo contándole mis fantasías

No sé por qué razón mis sueños son siempre que ella se acuesta con otros hombres con los que tiene grandes orgasmos y cuando me lo cuenta (en mis sueños) me encandilo y mientras me explica como lo había hecho, siempre nos animamos y hacemos el amor con gran disfrute por parte de los dos, hasta el punto de que cuando despierto estoy con una erección como un adolescente.

Es decir que en sueños soy un cabrón de lo más cariñoso.

  Mi esposa siempre que le comento mis sueños o mis fantasías, además de llamarme cabrón  (lo que me pone cachondo)  me pregunta si no me importaría que de verdad un día se fuera con otro hombre.   Siempre le digo que si a ella le apetece que lo haga, con la condición de que debe contármelo lo antes posible.

        En esas estábamos hasta una tarde, hace unos días, al regreso de su salida semanal a la merienda con sus amigas. Llegó un poco alterada y me dijo mientras yo le ayudaba a quitarse el abrigo que si yo seguía opinando lo mismo sobre un posible encuentro con otro hombre.

 

        Consecuente con lo que siempre le había dicho le aseguré que por supuesto podía hacerlo cuando quisiera. Fue grande mi sorpresa cuando Elena me dijo, con un ligero temblor de emoción y nerviosismo en la voz  que si yo no tenía inconveniente esa misma noche lo iba a llevar a cabo.

 

        Como explicación me dijo que había conocido a un hombre hacía dos días, en las oficinas de un banco que le había caído muy bien, que era muy educado y daba la casualidad de que le había vuelto a ver esa noche al salir de la reunión con las amigas. Habían charlado un momento y le había propuesto pasar un buen rato.

Me dijo que puesto que yo no tenía inconveniente pasarían la noche en casa para no salir sola a esas horas. Yo le respondí que ya que aceptaba la reunión no podía poner inconvenientes.

Elena me dio las gracias con un beso y diciendo que se iba a repasar el maquillaje, entró en el cuarto de baño para recomponer a la vez su atuendo.

    Inmediatamente después se dirigió al teléfono y marcó un número que traía apuntado en una tarjeta. Respondió una voz de hombre a quien Elena solamente dijo: "Vale, ven cuando quieras".

No habían pasado más de diez minutos cuando sonó el timbre de la puerta y al abrir apareció un guapo y apuesto caballero, diez o doce años menor que nosotros, más alto que yo (como metro ochenta y seis).

 

Elena me lo presentó como Manuel, pasamos un momento al salón y tras una breve charla me retiré a una habitación que tenemos como despacho con una cama para invitados.   Me dediqué a mi "PC" con música e INTERNET y pasé así cerca de tres horas, me acosté y me dormí hasta el día siguiente.

A la mañana siguiente me levanté para desayunar y al cabo de un rato salieron Elena y su amigo Manuel del dormitorio y baño, recién duchados y con aspecto de estar bien descansados y contentos.

  Elena se dedicó a preparar los desayunos para los tres y  mientras, entablamos una conversación sobre el tiempo y algún tema de actualidad, Manuel me dio la impresión de ser un gran conversador muy agradable y educado.

Cuando terminamos los desayunos Manuel  se despidió de mí con un apretón de manos y de Elena con un beso cariñoso en los labios y  él le dijo: "Espero tu llamada?"               Elena le respondió:  "Yo te llamaré para confirmar. "

  Se marchó Manuel y Elena me dio un beso muy cariñoso y me empezó a contar su noche.

   "Hemos pasado una noche maravillosa. Tu sabes que hacía años que no follaba tanto en una noche y con tanto gusto. Hemos hecho de todo."

 

Yo le dije que me alegraba mucho pero que tenía que detallar más, me estaba empezando una erección.

  Elena  me dijo que si estaba dispuesto a que me ampliara los cuernos y que me los remachara. Además me dijo que si quería que me contara con detalle lo que habían hecho, le tenía que prometer que la semana siguiente les permitiría hacer lo mismo pero todo el fin de semana en un hotel de la costa.

  Yo que estaba cachondo perdido le dije que de acuerdo, pero con otra condición: que según me contara la noche pasada habíamos de ponernos a follar ella y yo.

Así empezó el relato:

"Nada más dejarnos solos pasamos al dormitorio, nos abrazamos y besamos mientras nos empezábamos a desnudar, Manuel me quitaba la blusa y empezó a besarme el cuello y las orejas, al quitarme el ajustador y dejar libres las tetas me las besó y chupó con mimo, (las tiene erguidas y firmes) eso me ponía a cien.

Mientras, al quitarse el pantalón le agarré el pene que tiene más largo que el tuyo  y empecé a meneárselo. A poco bajé para lamerlo y metérmelo en la boca, entonces me pidió que me acostara para completar el 69.

Cuando sentí su lengua en mi chocho me excité al máximo y en dos o tres lametones me llegó el primer orgasmo.

Casi sin terminar le pedí que me penetrara.   No me hizo esperar y en un momento sentí esa gran polla que me entraba en el coño.

Creí que me taladraba, tan profundo me llegó, empezó unos movimientos de mete saca suaves que me hacían sentir en el mejor de los paraísos.

Junté las piernas para sentir la polla dentro a la vez que me rozaba el clítoris.    Con este suave entrar y salir me llegó el segundo orgasmo, Manuel al sentir que me corría de nuevo dio rienda suelta a su follar y empezó unos movimientos frenéticos que me hicieron seguir un orgasmo continuado.

Terminamos rendidos y se quedó acostado encima de mí con besos suaves en los ojos y en los labios a la vez que me acariciaba los pechos. A poco con el coño le empecé a apretar y aflojar la polla hasta que le llegó una nueva erección y sin sacarla empezamos de nuevo a joder lo hicimos en esa postura un momento y después le  pedí que me follara a cuatro patas en la cama pero que me la metiera en el coño.

Así enseguida me llegó un nuevo orgasmo, de los mayores que he tenido en la vida.  Como él estaba fresco aún me pidió ponerme sentada encima de él.

 

Así lo hice y me penetró más profundo. Yo me moví con cuidado y así continuamos otro rato, al cabo le pedí que me penetrara por detrás pero tumbados de costado."

 

A estas alturas estaba yo, el marido, caliente como un universitario y le pedí que se desnudase. Yo hice lo mismo y empecé a besarle las tetas bajando de inmediato a lamerle el coño.   Estaba aún con muestras de haber sido poseído y haber disfrutado. Ella, mientras continuó su relato:

Me folló así otro rato y a poco le pedí de nuevo que se acostara sobre mí y con las piernas abiertas y alzadas hasta sus hombros.

Me penetró y continuamos así un rato tras el cual bajé las piernas y las junté  para cerrar un poco los labios del chocho.  Manuel me dijo: "Se ve que te gusta con el coño cerrado.

En esa postura entraba y salía con movimientos suaves hasta que me llegó un nuevo orgasmo que al notarlo le excitó al máximo haciendo que se corriera él llenándome el coño de su leche caliente."

 

Yo en estas dije a Elena que se acostase y con cuidado le metí la polla lo más profundo que podía.  Al tiempo continuó contando su gran noche:

"Al terminar esta corrida decidimos descansar un rato y puse un poco de música  para intentar reposar.

Nos quedamos dormidos como una hora. Al cabo de la cual desperté, habíamos dejado la luz encendida, al ver que era Manuel quien tenía al lado le tome de nuevo la polla con las manos con un suave meneo para provocarle otra erección.

No tardó en despertar con el pene ya erecto y le pedí que de nuevo me penetrara, pero esta vez había de ser invertidos, yo acostada boca arriba con la cabeza en la almohada y él boca abajo con la cabeza hacia los pies.  De esta manera al moverse para penetrarme podía ver su culo apretando y lo tenía al alcance de la mano para acariciarlo y pellizcarlo a mi antojo. Poco duró este nuevo polvo, al parecer tiene esa parte muy sensible y con las caricias cerca del ano le provoqué un orgasmo que me hizo explotar en otro grande y continuado, le pedí que no parase y él continuó con el mete saca hasta que sintió que me quedaba sin fuerza."

A estas horas del relato estaba yo a tope de calentura y empecé una corrida de las mayores que he tenido en los últimos tiempos. Al notar como gozaba yo con su cuerpo Elena empezó otro orgasmo y al terminar me dijo:

"¿Cómo ha sido posible que te corras y disfrutes sabiendo que he pasado toda la noche con otro hombre?

Yo sin saber ciertamente la razón disfruté pensando que mi mujer había pasado la noche follando con otro y ahora era yo, su marido, quien le hacía gozar de nuevo.

 

Terminado el polvo, al llegar al cuarto de baño para ducharnos Elena me preguntó con voz muy mimosa:  "¿Verdad que me vas a dejar ir el fin de semana con Manuel?

Yo contento del rato que acababa de pasar le dije que de acuerdo, que podían ir pero que debíamos decir a los amigos que tenía que ir a ver a su hermana enferma.

De modo que ahora, sábado por la tarde, estoy sólo pensando lo bien que lo estará pasando Manuel follando sin parar con Elena, mi mujer.

Junio 2002

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Rocío Medina                ICQ: 127357948
rocio@partylineerotico.com

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