Si te gustan las tetas grandes y SIN silicona... ¡conoce a estas chicas!
O mírate estas fotos...

Relato erótico de Italo L.

Mi Amante

Contactos Liberales - Mucho más Sexo - Partyline - Videos Calientes - Juegos Eróticos - - Más cartas eróticas

Quiero dejarles un gran saludo y toda mi fascinación por lo que les voy a relatar a continuación. Soy un fanático de gozar plenamente del sexo pero no he tenido muchas oportunidades llevar a cabo mis fantasías a lo mejor podes ayudarme a lograrlo. espero me escribas pronto. Te mando un beso y aquí sigue el relato.

Hace algunos años, conocí a cierta señora en un paseo publico, el encuentro fue casual ya no recuerdo las circunstancias solo se que durante algún tiempo nos cruzábamos por allí ya que yo trabajo en uno de los locales y ella aparentemente concurría de compras y con alguna amiga a tomar algo en el local de aquel paseo. con el tiempo los saludos cordiales se transformaron en alguna charla sobre el clima, los precios, la gente y supe así que era casada con un importante ejecutivo de una no menos importante empresa, persona muy ocupada pero con el suficiente dinero para dejar que su esposa no se aburra en casa y salga a comprar con sus amigas. No podía menos que envidiar esa situación ya que yo debía trabajar al menos 10 horas por día para ganar unos míseros ingresos con los que pagar el alquiler, la comida y otros gastos y a penas me quedaba algo para salir solo de vez en cuando con alguna chica que estuviera muy aburrida y entonces decidiera acompañarme.

Mi aspecto dista mucho de ser el de un don Juan o algo parecido, soy apenas uno mas entre todos y si algo me destaca es que no soy destacable por nada en particular por esa razón es que jamás pensé que una mujer de tanta categoría como aquella pudiera verme como alguien que pudiera tener algo extramatrimonial con ella. Evidentemente estaba equivocado porque aquella señora, como si de una rutina se tratara, venia todos los días a saludarme y era una cosa muy rara ver una señora distinguida hablando con un dependiente de una tienda y cada vez que se retiraba me saludaba con un beso en la mejilla igual que cuando llegaba. Esto estuvo repitiéndose algún tiempo hasta que un buen día me invitó a almorzar en un restorante muy elegante y me hizo prometer que no intentaría pagar que era una especie de regalo por saber escucharla y dedicarle mi tiempo. Eso me conmovió mucho pero no me dejé llevar por la primera impresión ya que tenia la seguridad de estar frente a una persona que no se dejaba llevar por delante y muy decidida además de mantener la calma en todo momento. El almuerzo estuvo exquisito pero apenas si lo pude disfrutar ya que si bien el lugar me incomodaba, mucho más, me avasallaba la personalidad de esta mujer que además era muy bella y con un cuerpo muy bien torneado, quizá fruto del gimnasio quizá natural, ella sabia sacar partido de todo y me miraba desde esos inmensos ojos y sus graciosos movimientos, no tardo mucho en seducirme, mas bien cumplir mi deseo de ceniciento y me llevó a un hotel en su lujoso auto que conducía con mucha seguridad y suavidad como todo en en ella.

El ingreso a la habitación fue para mi una nueva experiencia ya que nunca había estado en un lugar así y me quede tonto mirando los detalles de la luces, la cama, los colores en fin, ella solo sonreía y fue hasta el bar y preparo dos tragos que nunca supe que tenían solo se que se acerco y me lo dio y mientras yo bebía ella me besaba tiernamente el cuello y me desprendía la camisa para acariciarme el pecho y besarme las tetillas mientras sentía como mi miembro crecía y se desesperaba por salir. Apenas me animaba a tocar su hermosa cabeza y esos cabellos de seda, luego ella acerco sus labios y abrió la boca, no los apoyó sólo con su lengua y lamió mi boca, yo estaba como en un sueño apenas la rodeaba por la cintura y no me animaba a mas, ella tenía el control y lo ejercía pero sin presión, ella sabia como hacerlo, luego abrí mi boca y mi lengua tocó suavemente la suya, ella jugó entonces con sus manos en mi espalda y sacó mi camisa de los pantalones y me apretó contra su cuerpo. Pude sentir entonces los pezones duros y ese aroma de su piel algo que jamás pude olvidar, una sensación de aire puro, de naturaleza, de frescura, entonces mi mano jugo con su blusa y por debajo de ella corrió hasta su falda y la levantó suavemente, pude sentir entonces la tersura de las medias hasta la mitad del muslo y mientras tanto su boca ahora confundida con la mía seguía ocultando nuestras lenguas que se cruzaban en una lucha encarnizada por el placer de sentir.

Conseguí dejar el trago y pude ocupar mis dos manos en recorrer su cuerpo que fui desnudando y acariciando a veces apretando o mordiendo, mojando con mi saliva y la de ella descubrí así sus pechos exquisitos, maduros pero firmes, llenos de energía, sus pezones duros y dulces, su pubis, discretamente emprolijado, como un jardín de césped, suave y aromático, lo recorrí primero como un ciego, con mis dedos, intentando copiar en mi memoria aquella geografía, luego con mi boca y finalmente mi pene, erecto, duro, a punto de estallar , se abrió camino y le pudo regalar un orgasmo brutal, pero tierno, coronado por sus mejillas rosadas y una pequeña gota de sudor sobre su frente, su sonrisa y ese aliento a sexo. Fue por lejos el polvo mas lindo en muchos años, no digo el mejor porque ese esta por venir, digo el mas tierno, el mas bonito. Salimos de ese lugar y me llevó a mi lugar de trabajo, me despidió con un beso en la mejilla como se despide a los amigos y un hasta mañana. No pude trabajar y le pedí al dueño la tarde libre. Salí a caminar y no podía sacarme de la cabeza las imágenes del medio día, sin promesas, sin juramentos, sin nada, solo placer y ternura, sólo eso. Estos encuentros se repitieron y muy pronto la relación fue tomando un tono mucho mas excitante, en todo sentido.

Aquella relación con tan distinguida dama fue cambiando poco a poco mi vida. Incluso nuestra "amistad especial" empezó a mutar a momentos de gran pasión y morbo. Las vistas a la tienda donde yo atendía se sucedieron como una rutina diaria y muchas veces el saludo se alargaba en alguna charla y ella con alguna excusa pasaba detrás del mostrador y dejando caer algo se agachaba a levantarlo para besarme la entre pierna sobre el pantalón o pasarme la lengua de modo que quedaba mojado o bien me lo masajeaba, todo en la mas absoluta discreción sin dejar jamás de mostrar ese aire de dama que era. Fui conociendo de a poco algunas facetas de su vida, como por ejemplo que su esposo si bien era una persona físicamente atractiva, alto, bien formado, fruto de horas de gimnasio, cabello rubio y muy distinguido, carecía totalmente de modales, era un pobre niño rico, muy creído y para colmo disfrutando de una posición encumbrada en su empresa lo que acentuaba estos rasgos nefastos que lo hacían creerse un dios capas de hacer lo que quisiera con quien quisiera, jamás mostraba respeto por nadie. Una persona con un interior muy negro.

Conocí también a cierta amiga de ella, otra dama distinguida de la misma categoría, muy fina pero con unos ojos vivos y una carita muy seductora. Esta amiga era la esposa de un subordinado de su esposo y el jamás supo que ellas mantenían esta afinidad. Ellas compartían sus almuerzos conmigo y alguna que otra salida esporádicamente. En una oportunidad me llevaron a una casa de campo algo retirado de la ciudad y allí estuvimos compartiendo un almuerzo que prepararon entre las dos para mi por supuesto con buen vino, abundante, y de postre vainillas borrachas, muy borrachas, luego champaña a discreción. Se imaginaran que la ocasión se prestaba para disfrutar a mil y así lo hice, bailamos entre los tres y nos acariciábamos mientras lo hacíamos luego no se como estaba besando a ambas y ellas a mi, me acariciaban y yo alucinado por lo que pasaba me dejaba llevar y pronto estuve casi violado por estas dos damas que ahora eran solo dos hembras en celo que buscaban diversión y así fue que no sabia a quien besaba o a quien tocaba o de quien eran las tetas que chupaba o el culo que apretaba o la boca que me chupaba el pene o los testículos, todo era una vorágine de manos, lenguas, sudor, saliva y sombra (como dice Sabina).

Nos acomodamos en el gran sillón de la sala y las ropas desaparecieron de nuestros cuerpos, solo las prendas intimas se mantenían con desgano pero ayudando al morbo de la escena, claro que no alcanzaban para defender los embates de mis manos o de mi lengua como tampoco las de ellas, la delicadeza de las pieles y el aroma suave de sus perfumes se mezclaba con las palabras obscenas y los sudores y los jadeos y labios húmedos, mojados y bocas abiertas y ojos rojos a veces cerrados pero nunca pasivos. Las gocé a las dos, de una manera indescriptible, sus húmedos interiores me recibieron de a una mientras la otra me besaba o ayudaba a que mi verga entrara mas a fondo, no hubo agujero que no probara o que no me invitaran a hacerlo, fue una cojida monumental. Supe por ellas dos que este marido poco agradecido de la vida por la mujer que tenia era además un déspota en el trabajo y mantenía una situación casi humillante a su empleado mas fiel quien era el esposo de la amiga. Ellas tramaban una venganza de película pero planeaban no solo castigarlo si no dejarlo en la calle, en la miseria mas absoluta, ese juramento hicieron y trabajaron a partir de ese día en pos de tal fin. Fui testigo desde ese día de las tramas mas complicadas y comprobé que no hay nada como una mujer herida, es capaz de todo, pero no me dio pena porque el tipo realmente era un fanfarrón y se merecía pagar por eso y mucho mas así que disfrute de todo lo que sabia y lo que veía mientras me enculaba a su mujer y a la amiga.

Pronto les contare de que se trataba aquella venganza, justa por cierto.

¿Me escribes algo, tú también?

Rocío Medina                ICQ: 127357948
rocio@partylineerotico.com

Unase al sitio más grande para encuentros personales en español - Amigos Amores!

Más historias calientes