Carta de Matías (Argentina)
El viaje del pequeño
Mándame tus experiencias y cartas eróticas. Regalo una película porno a la mejor carta de cada semana!!!
Hola Rocío me llamo Matías y soy de Argentina. Leo muy frecuentemente los relatos que te mandan a la pagina. Algunos no los creía, pensaba que eran demasiados fantasiosos, otros, te das, cuenta que no son reales, desde un principio. Pero nunca dejé de pensar que en algún momento a alguien le podía llegar a pasar.
Me caliento mucho con las historias. Me imagino yo mismo en las acciones que van transcurriendo, y no te imaginas como me pongo.
Espero que me contestes cuando recibas este mail y que me avises cuando salga en la pagina.
Te escribo para contarte mi historia de hace un par de años.
En ese momento tenia 18 años, viajaba de Brasil a Buenos Aires, solo. En Bs. As. me esperaba mi tío para ayudarme a estudiar, ya que me había llevado materias y las tenía que rendir.
El viaje sería largo y cansador, ya que son 26 horas en bus. Las pasaría durmiendo y adelantando las lecturas de las materias. Mientras me despedía de mi familia observaba a una de las ocupantes de mi mismo bus; también se estaba despidiendo de sus familiares ¿estaría en la misma situación que yo?. De un momento a otro la deje de ver.
Subí al bus, tenía el asiento 6B, cargué las valijas y me digné a sacar los libros para la lectura.
De pronto la misma chica, con sus cabellos negros y ojos color claro, tenía sus buenas tetas y un buen culo. Esperaba que se sentara junto a mí, pero tanto no puedo pedir, se sentó en el asiento 6A, es decir, que nos separaba sólo el pasillo del bus. No tengo la gran figura atlética pero tampoco doy asco, soy de esas personas que cuando se adornan parecen ser de más edad, por eso me puse los anteojos. Cada tanto cruzábamos unas miradas.
Decidí ponerme a dormir aunque sea un rato, aun me quedaban 25 horas.
Al rato un brusco movimiento me despertó sólo habían pasado dos horas desde que me había dormido.
-Perdona, no quise despertarte pero me tuve que poner al lado tuyo porque la mujer que me acompañaba se quiso poner con el marido, y con la persona que estaba sentada el hombre no me quiero sentar. ¿no te molesta?, ¿no?-
-No, para nada-
Si, la chica que tanto observaba estaba sentada junto a mi. La verdad que la entendía porque el hombre con el que estaba sentado el marido de aquella mujer no inspiraba mucha confianza.
Poco a poco fuimos entablando una conversación. Poca importancia le di a los libros del colegio. Me enteré que se llamaba Jimena, vivía en barrio norte y que volvía a Bs. As. por que debía anotarse en el colegio, y lo más importante, no tenia novio. Estaría sola durante cinco días, hasta que sus padres volvieran de Brasil en otro bus.
En el restaurante de la ruta nos sentamos juntos, ella me excitaba al tomar del sorbete. Cuando debíamos levantarnos para volver al micro esperé a que ella se levantara y estuviese de espaldas para que no notara mi enorme erección, no dio mucho resultado ya que ella en un momento se dio vuelta para esperarme y vi como sus ojos se desviaron hacia mi pija, sonrió en forma cómplice.
Ya en el bus traté de obviar la situación. Pero ella condujo a lo que yo no quería.
-¡¡Quédate tranquilo es muy normal que a los hombres les pase eso!!-
-Si, y lo peor es que se nos nota. Cuando uno quiere disimular.........-
No me dejó terminar, sentí su mano en mis pantalones subiendo por la entrepierna. Lo primero que atiné a hacer fue comerle la boca de un beso.¡¡¡¡¡Que manera de succionar!!!!!.
Sus manos comenzaron a bajar el sierre de mi pantalón, la tuve que frenar todos aun estaban despiertos. En el oído le susurre que esperara que todos se durmieran, y luego nos íbamos al baño.
Luego de un par de minutos los cuales se hicieron horas para mi (no aguantaba las ganas de cogérmela) las personas camino al baño estaban dormidas. Caminando lento para no llamar la atención de nadie nos introdujimos en el baño. Comenzamos a besarnos y yo acariciaba su culo por sobre los jeans. Ella comenzó a tocar mi pija ya parada. Poco a poco fue bajando hasta llegar con su boca a mi pija, como una desesperada comenzó a chupar, al cabo de unos minutos una catarata de leche comenzó a salir de su boca, no pudo tragarla.
Ella empezó a quitarse la ropa mientras mi pija volvía a la posición con la que habiamos empezado. Unas gotitas de jugo vaginal comenzaban a chorrear por sus nalgas. Se subió a las piletas del baño y me pidió que la penetrara. No era mi primera vez, pero no sabía si era la de ella, por eso la introduje muy despacio. Cuando percibí que ella no daba ninguna señal de excitación me supuse que no era su primera vez. Allí mismo comenzó un mete y saca espectacular, acabe dentro de ella dos veces más. Luego se dio vuelta y me dijo que su culo era todo mío, desconcertado por lo desaforada que era la chica, traté de met érsela por su diminuto agujero con un poco de saliva y los jugos que había derramado su concha anteriormente, pude introducirla, no aguanté mucho más, y tuve que acabar dentro de su culo.
Saliendo del baño los demás pasajeros dormían. Las horas restantes las pasamos besándonos y tocándonos.
Luego de ese viaje nunca mas la volví a ver.
Espero que te haya gustado.
Matías (Argentina)
¿Me escribes algo, tú también?
Rocío Medina ICQ: 127357948
rocio@partylineerotico.com
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