Anónimo
Mi Amante: Rica y Casada
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Iba en el taxi pensado que ya no la encontraría, pues llevaba 15 minutos atrasados y el trafico estaba hecho un demonio. Llegando al lugar (era un Star Mart) la vi de una manera que nunca la había visto, llevaba una blusa floreada pegada al cuerpo, la apertura del frente era tan abierta que dejaban ver parte de sus pechos blancos, que me dieron ganas de mordérselos y besárselos en ese instante.
La saludé con un beso en la mejilla, ella tomaba un jugo, le pregunté si quería comer algo o tomar otra cosa, me respondió que no, que nos fuéramos de ese lugar, pues habían muchas personas, estaban promocionando una marca de cigarro y habían parlantes con música y todo cuento.
Yo sabia exactamente adonde quería ir. Ya llevábamos más de un año de no vernos, desde que su marido se dio cuenta de lo nuestro y desde ese entonces el la ha cuidado como un perro fiel, y sólo habíamos tenido comunicación vía telefónica. Salimos del lugar, paramos un taxi y nos dirigimos a un hotel, estando ahí pedí dos cervezas una para ella y otra para mí, pero no dejó que nos termináramos las cervezas, pues se me acercó y nos besamos como nunca antes, sentí como su cuerpo se erizaba y temblaba ante el mío, le quité su blusa y su sostén, dejándome al desnudo esos dos pechos blancos que desde que la vi tenia ganas de besárselos.
Le besé sus pechos, se los apretaba, se los mordía, se los lamía, se los chupaba, era todo una locura, ella gemía y me acariciaba mi pene por encima del pantalón, el cual ya estaba en su máxima potencia, sentía que se me iba a reventar. Ella me decía lo tanto que había deseado eso y lo mucho que me necesitaba, para ese entonces ya mis manos estaban soltándole los botones de sus jeans y bajándoselos junto con su tanga hasta quedar completamente desnuda, Ella con un movimiento rápido me quitó los pantalones y los calzoncillos, todo sin dejarnos de besar y acariciar.
Ella me besaba agarrando mi pene, yo bajé mis manos hasta su vagina y sentí como estaba tan húmeda, totalmente chorreada, besándonos nos acostamos en la cama, ella boca arriba, yo me iba bajando poco a poco, pase por sus pechos besándolos con dulzura, pase por su ombligo besándolos hasta llegar a sus vellos vaginales, pasando mi boca por ellos sin llegar a tocar la piel. Sentí como se retorcía de desesperación hasta que puse mi lengua en su clítoris el cual estaba empapado, mi lengua jugueteaba con su clítoris y después bajaba hasta su vagina y se la metía todo lo que podía, después le sacaba mi lengua y se la ponía en el ano jugueteando con el, y la subía hasta su clítoris, y así estuve un rato con todo esos movimientos. Tomé mi cerveza que estaba a un poco más de la mitad, la deje caer desde su ombligo pasando por sus vellos púbicos y cayendo en mi boca por su clítoris. En eso sentí como todos su músculos se tensionaron, me apretaba los brazos con fuerzas y su cuerpo se arqueaba y fue cuando vino su primer orgasmo, ella gritaba, gemía y se retorcía, por un momento tuve miedo que se fuera a desmayar o algo así.
Con una voz casi llorando y los ojos cerrados me suplicó que se la metiera, me incorporé, la puse en posición de perrito, puse la punta de mi pené sobre su vagina y sólo le metí suavemente la puntita y le acariciaba el clítoris y el ano con mi cabeza, pero se miraba que estaba desesperada porque se la hundiera todita ya me rogaba “métemela, métemela por favor”, no me hice de mucho rogar y se la deje ir toda, vi como todo mi pedazo de carne se perdía entre su vagina, así estuvimos por un buen tiempo en un mete y saca cuando llegó su segundo orgasmo, yo sentía que no podía retener por mucho tiempo la salida de mi semen, cuando ella notó eso me dijo que se la pusiera en la boca y al momento en que iba a terminar, le puse mi pene en su boca y descargué toda mi leche en su boca y ella se la tragó todita, chupaba mi pene como si de ello dependiera su vida. Pero en eso sentí una sensación que tuve que retirarme de ella, todo mi cuerpo estaba tan sensible que no podía tener contacto con ella porque me daba escalofrió, una sensación divina, a los pocos segundo que me pasó la reacción me di cuenta que mi pene estaba todavía duro, entonces la puse boca arriba y se la volví a meter, esta vez con movimientos mas rápidos y más bruscos.
Cuando estaba llegando al orgasmo de nuevo me solicitó que se la metiera por detrás, yo le dije que se volteara y que se pusiera de perrito (yo ya había hecho el sexo anal con otras mujeres pero sólo de perrito o de lado, es mas, algunas lo hacían hasta de mala ganas, sólo por mi insistencia por eso mismo siempre lo hacia despacio y con miedo de maltratarlas o de que les doliera y es por tal motivo que no había disfrutado en su totalidad del sexo anal).
Ella me dijo que no se iba a voltear que quería que se la metiera en esa posición, me puso los pies sobre mis hombros y me suplico que se la metiera, puse mi cabeza sobre su ano y me costaba introducírsela en su hoyo a pesar de que estaba bien lubricado, no sé si por la desesperación, por la excitación o porque estaba como pendejo, ella me miró con cara de picarona me sonrió y me dijo sonriente, “¡sos un inútil!”, eso me excitó más, puse mi fierro en el túnel y se la deje ir todita, vi como sus ojos se voltearon hasta quedar en blanco, como si hubiera habido una armonía entre la metida y sus ojos, a medida que iba entrando se le iban volteando.Jamás había visto una mujer que gozara tanto con el sexo anal, se movía como loca al mismo tiempo que se masturbaba el clítoris con sus manos y de vez en cuando introducía sus dedos en su vagina. Yo por consiguiente me sentía en la luna, entonces vino de nuevo su orgasmo y mis movimientos fueron más violentos le agarraba las piernas y las usabas para empujarme más hacia ella, y esto hizo que sucediera algo maravilloso para mí, yo sentí que se me venia una descarga y volví a eyacular, le descargué una gran cantidad de leche en el ano de la que disfruto. Volví a terminar sin que mi pene descansara o se bajara, yo he leído en revistas que los hombres dependiendo del estado de excitación que tengan, pueden terminar dos veces sin que el pene se baje, pero para mí es la primera vez que me sucede.
Nos quedamos acostados un rato hasta que mi pene salió de su hoyito por su propio peso, nos besamos con ternura, hasta en ese momento desde que nos vimos pudimos platicar sobre nosotros, ahí estuvimos esperando a que mi pene se restableciera para buscar un segundo polvo, después nos vestimos y nos despedimos.
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Rocío Medina ICQ: 127357948
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